Hace
unos pocos meses, y con motivo de la celebración del 25º aniversario del Colegio Municipal Profesor Santiago
Grisolía, tuvimos el impagable honor de contar con su presencia,
circunstancia que, por sí misma, ya hizo de esa jornada un acontecimiento
inolvidable para toda la familia educativa.
Pensé
que, flanqueado como estaba Usted por la Dirección del colegio y por el Concejal de
Educación del Ayuntamiento de Valencia, hubiese habido algunos minutos para que
le fueran trasladados parte de los problemas que sufre nuestro colegio.
Quizás no fuera el momento. Quizás hubiese
sido el mejor momento. Quizás, simplemente, nadie tuvo la mínima intención de
abordar el tema. Me pregunto si, en tal caso, se hubiese
atrevido la autoridad educativa a ignorar el criterio de una autoridad
intelectual mundialmente reconocida y comprometida como la suya.
Sepa,
Profesor Grisolía, que a los problemas de la educación pública en general, nuestro
colegio (al que le honra llevar su ilustre nombre) sufre, además, los problemas
de una más que cuestionable gestión de la plantilla de profesores cuyas nóminas
paga el Ayuntamiento de Valencia.
Sepa,
D. Santiago, que las bajas por enfermedad de los profesores de los colegios
municipales, no se cubren. Ni las de corta, larga o larguísima duración. Ni las
previsibles (maternidad), ni las imprevistas. Nada. Ninguna.
Al menos en los colegios dependientes de la Consellería de
Educación, las bajas médicas se cubren a partir de los 15 días de duración.
Nosotros no merecemos semejante dispendio de
los recursos públicos municipales.
Se
preguntará, Profesor, cómo se solventa el problema cada vez que esto ocurre.
Pues verá:
Que se pone de baja el profesor de inglés o
música, pues entre los profesores de los otros dos coles municipales se
“reparten” como buenamente se pueda para abarcar a los tres colegios, aunque sea a costa de
sacrificar alguna hora a algún grupo. Así, en vez de tener 3h. semanales de
inglés, solo tenemos 2h. ¡Sencillo!
No quiera Usted imaginar cómo se va a
implantar el trilingüismo en los colegios municipales.
Que se pone de baja un tutor cuando todavía
falta un trimestre para que acabe el curso, pues entonces se juega al “tetris”
con los horarios disponibles del resto de los profesores “generalistas” y se
hace el apaño. ¡Solucionado!.
Pero, créame, esta es una solución de
carácter administrativo para un problema de carácter humano y especialmente
sensible, puesto que afecta a la calidad de la educación de nuestros hijos.
Sepa,
Profesor, que desde el Ampa del C. M.
Profesor Santiago Grisolía, hemos dado traslado de esta circunstancia al
Concejal de Educación del Ayuntamiento de Valencia, quien, parapetado tras su
Acta de concejal, desoye a quienes democráticamente le han legitimado para ocupar
ese cargo.
A su vez, desde la Consellería de
Educación, concretamente desde la
Inspección , se lavan las manos, ya que la gestión de la
plantilla de profesores de estos colegios corresponde al Ayuntamiento de
Valencia, por tanto, ellos dicen no ser competentes en el tema.
El
Ayuntamiento Valencia debería procurar que en sus tres colegios municipales se
impartiese una educación de excelencia, y no una educación de subsistencia. Que
fueran los referentes de la educación pública en nuestra ciudad, al igual que
es Usted el referente para tantas generaciones de chicos y chicas que han pasado
por sus aulas, o que le admiran como investigador.
Sepa,
Profesor, que en mi opinión y por todo lo dicho, el Colegio Municipal Profesor Santiago
Grisolía no es merecedor de llevar tan digno y prestigioso nombre.
Confío
en que estas líneas calen en la conciencia de quienes tienen en su mano acabar
con el incesante deterioro de la educación llevado a cabo, sobretodo, durante
los últimos años en los colegios municipales de Valencia y la calidad de la
enseñanza en los mismos vuelva a los niveles que nunca debió perder.
La frase laissez faire, laissez passer es una expresión francesa que significa «dejen hacer, dejen pasar» .Esto lo dijo Adam Smith refiriendose a ámbitos económicos, aplicable totalmente a este colegio, en el que se permite a algún que otro profesor meditar con su móvil la mayor parte de su jornada laboral, pasando de su labor de docente (recordemos que los sueldos los pagamos entre todos vía impuestos) e ignorando a los niños y niñas. Parafrasendo a Quevedo " érase un hombre a un móvil pegado " no entiendo la inacción ante estos hechos y otros, no lo entiendo. Tan sólo deseo que pase el tiempo y poder llevar a mis hijos al instituto Serpis, donde, me consta SI QUE HAY VERDADERA AUTORIDAD Y SI QUE SE AFRONTAN LOS PROBLEMAS. Cómo se decía en la Biblia "quien tenga oídos que oiga".
ResponderEliminarEn otro órden de cosas, enhorabuena por la misiva, refleja la impotencia de los padres,